lunes, 1 de septiembre de 2008

El Almeria empieza a lo grande.


Pellerano, Negredo y Juanma Ortiz plasmaron la nítida victoria andaluza en una tarde que dejó en evidencia la preocupante falta de recursos y de fútbol que los de Joaquín Caparrós habían sacado a relucir en el último tramo de su maratoniana pretemporada.
Tardó muy poco el Almería en bajar de la nube a los locales. El equipo andaluz apenas amagó y a los siete minutos propinó el primer directo al hígado de su rival por su punto más débil. Corona botó un saque de esquina, Chico peinó el balón y el otro central, Pellerano, remató libre de marca poniendo en evidencia la endeblez defensiva de los de Caparrós en las jugadas de estrategia.
El golpe dejó ''groggy'' al Athletic y desató los primeros nervios en una afición que acudía a ''La Catedral'' con la mosca en la oreja tras una semana movida por cuestiones ajenas a lo deportivo.
El conjunto bilbaíno intentó irse arriba, aunque con poca fe y nulo acierto. La única acción reseñable que pudo haber alterado el marcador fue un mano a mano de Susaeta con Diego Alves que quedó en nada por la ingenuidad del joven interior local y la eficacia del portero brasileño.
Enfrente, el Almería se mostraba como un bloque sólido y con las ideas claras. Buscó el contragolpe siempre que pudo y estuvo más puesto que su rival, como demostró en la jugada del 0-2.
Javi Casas, que ha pasado de estar una temporada sin ficha a jugar de titular, cometió un error infantil al intentar retrasar el balón a Iraizoz. Negredo interceptó la pelota sin demasiados problemas, encaró al meta navarro y le batió con sencillez y calidad. Pareció coser y cantar para el madrileño.
El público cada vez más nervioso elevó el tono de sus protestas, pero desde el campo no llegaban más señales de vida que las que emitía, cada vez con más potencia, el equipo de Gonzalo Arconada.
Ni siquiera el descanso aclaró las ideas del Athletic. Al poco de la reanudación Corona, magistral, mandó un gran pase a Ortiz que el almeriense no desaprovechó para anotar el 0-3, un marcador tan contundente como merecido.
Huérfano de fútbol, sólo le que quedaba la heroica al equipo bilbaíno. Ion Vélez, el sustituto natural del traspasado Aduriz como delantero revulsivo y de lo poco positivo que ofreció el Athletic, dio pie a la esperanza batiendo por bajo a Alves tras un buen servicio de Susaeta.
El gol encendió la grada y aplacó los ánimos, pero por poco tiempo. El árbitro pitó un penalti por manos de Bruno, Yeste lanzó desde los once metros y Alves rechazó el balón. El gozo rojiblanco en un pozo negro y el controvertido zurdo en el punto de mira de buena parte de los aficionados, que le dedicaron una buena bronca.
Hasta el pitido final de Teixeira Vitienes, poca historia. El Athletic enterró toda sus esperanza con el error de Yeste, o el acierto de Alves, y el Almería aguantó con suficiencia para acabar siendo despedido con una ovación por el desencantado público rojiblanco.

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